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Perspectiva Personal

¿Cómo llegué a las Escuelas Filosóficas Espirituales?

No cuento mi caso desde la perspectiva del Ego o de la visión autocentrada del yo-yo... jajaja 

Sino precisamente para dar ideas de cómo vamos a tener que vencer el ego en el recorrido de las Escuelas Filosóficas Espirituales. Les cuento mi propia experiencia para que estén alertas cuando su "Caballito Pura Sangre" (el Ego) empiece a relinchar y qué pueden hacer. Pero antes permítanme platicarles porqué le llamamos así al ego. Les quiero compartir una de las mayores enseñanzas espirituales que recibí en esta vida y que me enseñó a dialogar y negociar con mi ego, para aprender a domarlo. Esto significó un cambio radical en mi vida, por eso le estoy muy agradecido a Jetsuma Tenzin Palmo que nos compartió esta sabiduría:



«El ego no desaparece por golpearlo. Terminarás como un burro. Sabes que venciste al burro y éste se volverá sumiso pero tendrás un burro herido e infeliz. En cambio a un caballo de carreras no lo golpearon para hacerlo sumiso. Usted domina al caballo de carreras haciendo que confíe, haciendo que sea amigable, haciendo que quiera ser útil. Luego entrenas a tu caballo para ir a donde quieres que vaya. Del mismo modo, con la mente, primero tenemos que domesticar la mente por medios hábiles para obtener una mente bien domada que luego esté dispuesta a cooperar, dispuesta a seguir adelante aunque, en última instancia, el ego coopere sabiendo que eventualmente significa su propia muerte. Pero confía en que puede evolucionar en algo más grande que sí mismo. Por lo tanto, es muy importante, junto con esta eliminación y desprendimiento, saber que también tenemos una curación y mejora»

Jetsunma Tenzin Palmo





Les cuento otra historia. 

Otro Caballo Salvaje

Había una vez un príncipe que se llamaba Alejandro y que era el hijo del Rey Filipo de Macedonia.

Cuando Alejandro cumplió 11 años, su padre le regaló un hermoso caballo pura sangre salvaje que los vasallos del rey habían encontrado en el campo.

El rey ordenó que los mejores caballerangos domaran el caballo antes de entregárselo a su hijo.

Pero nadie pudo domar ese caballo. A todos los que lo intentaban, el caballo los tiraba al piso. Era un caballo muy grande, muy fuerte, con mucho carácter y muy salvaje.

Alejandro le dijo a su padre que él quería domarlo. Su padre se río y al principio no quiso permitirlo, porque tenía temor de que Alejandro, que era apenas un niño, saliera lastimado.

- ¿Cómo vas a poder domarlo si eres apenas un niño y ni siquiera los más fuertes caballerangos han podido domarlo?

Alejandro le insistió, le suplicó a su padre, el Rey, quien de pronto se vió en un dilema: 

a) si le permitía a su hijo intentar domarlo era muy factible que saliera lastimado y 

b) si no se lo permitía quizá su hijo no volviera a confiar en él, porque él mismo no estaba confiando en su hijo. 

Así que ante los ruegos de su hijo, el rey, contra todo su ser, acabó cediendo.


Alejandro fue hacia el caballo, le dieron la rienda y giró al caballo, se montó en él y lo domó. ¡El Rey y todo su séquito estaban asombrados!.

- ¿Cómo le hiciste? le preguntó el Rey a su hijo, cuando bajó del caballo.

- Muy sencillo, le contestó Alejandro. El caballo sólo tenía miedo a su sombra y lo único que hice fue orientarlo hacia el sol, para que no viera su sombra. En ese momento se tranquilizó y lo domé.



Alejandro se quedó ese caballo y lo nombró Bucéfalo. Con ese caballo ganó varias guerras y conquistó dos imperios: Oriente y Occidente. 

Ese caballo le salvó varias veces la vida a Alejandro Magno quien lo tuvo muchos años y cuando murió, lloró y mandó construir una ciudad a la que le puso su nombre: Bucefália, en un lugar de Asia.


Corolario

Esta historia de Alejandro y Bucéfalo nos recuerda que a veces nosotros le tenemos miedo a nuestra sombra: el ego. Y caemos en el juego del ego, quedamos atrapados en sus trampas y eso nos impide alcanzar nuestro desarrollo espiritual. En la siguiente historia aprenderemos un poquito más sobre los juegos del ego. Pero antes vamos a terminar la historia de Bucéfalo.


Antes de que Bucéfalo pudiera serle útil en batalla, Alejandro Magno tuvo que volverse  casi uno con su caballo:

Fue entonces cuando su caballo se volvió útil para las batallas, porque ya estaba totalmente domado. Lo mismo tenemos que aprender a hacer con nuestro ego:


De ahí que Alejandro Magno y su caballo bucéfalo hayan pasado a la historia:



Dicho esto, ahora te quiero contar cómo tuve que domar a mi ego para poder estudiar las Escuelas Filosóficas Espirituales (EFE) que ahora denominamos "El Juego del Espejo del Espíritu", ya que al principio te reflejas en tu yo, en tu ego, que es tu falso yo, pero que lo requieres para ir descubriendo tu verdadero yo, tu esencia búdica. Aunque de esto irémos hablando más adelante, poco a poco. Por ahora te cuento mi historia con las Escuelas Filosóficas... ¡Pero antes de ello, permíteme que te cuente otra historia, aunque tu ego se ponga a relinchar jajaja! Simplemente obsérvalo, mientras lees esta cortísima historia:


Otra historia sobre los juegos del Ego

Cuando, por primera vez, Buda fue a la ciudad de Kausambi, un hombre resentido, sobornó a los maleantes de la ciudad para hacerles hablar mal de Él. Cuando los discípulos de Buda entraron en la ciudad no pudieron recibir ni una limosna, y en cambio les llenaron de injurias. (cabe recordar que  los seguidores del Buda eran monjes renunciantes  que  sólo llevaban consigo un cuenco para mendigar comida, así que si los habitantes de una ciudad no les ofrecían comida se quedaban sin comer).

Ananda le dijo a Buda: “Será mejor que nos marchemos de esta ciudad; seguramente habrá otras ciudades mejores”. Buda le contestó: “Ananda, si en la siguiente ciudad es igual que aquí, ¿qué harás?” “Gran Buda, nos iremos a otra ciudad”.

”Ananda, si seguimos así no habrá fin. Yo pienso que es mejor soportar con paciencia y en silencio todas las injurias y cuando se terminen, nos iremos a otra ciudad. Querido Ananda, Buda no se altera por estas ocho cosas: la ganancia, la pérdida, el orgullo, el desprecio, la alabanza, la injuria, el sufrimiento y la alegría. Estas injurias se terminarán en siete días.” */

http://www.bdk.or.jp/pdf/buddhist-scriptures/05_spanish/TheTeachingofBuddha.pdf


*/ (Tibetano:འཇིག་རྟེན་ཆོས་བརྒྱད་, jigten choegyed, jikten chö gye) Ocho emociones que lo mantienen a uno fuera del camino: apego a ganar, apego al placer, apego a la alabanza, apego a la fama, aversión a la pérdida, aversión al dolor, aversión a la culpa, y aversión a la mala reputación.




Dominados por el miedo y la esperanza (la sombra y la luz de las expectativas que muchas veces se convierten en frustraciones -de ahí dicen: "el que siembra expectativas, cosecha frustraciones"-), el ego o nuestro caballito pura sangre juega con nosotros, con lo que se llama las "trampas del ego". ¿Cómo?

- Cuando buscamos ganancias y rechazamos las pérdidas.

- Cuando buscamos alabanzas y nos enojan las injurias. Igual cuando buscamos la fama y huimos de la mala reputación.

- Cuando buscamos el placer y huímos del dolor.

- Finalmente, cuando queremos sentirnos importantes, con autoestima, con nuestro orgullo inflado, como el de un bríoso caballo pura sangre, y huímos de la depresión, de la baja autoestima y de sentirnos miserables, loosers, que no valemos nada, que no servimos para nada.

Todo eso son simplemente "trampas del ego" o los "juegos del ego". Esa sombra que nos domina, que se ríe de nosotros y que nos trae por la calle del éxito o por la calle de la amargura... Un gran paso en el camino espiritual es cuando aprendemos a no estar dominados por estos ocho intereses mundanos, es decir que todo lo vemos como de "un solo sabor", ya no nos domina el miedo y la esperanza. Entonces le hemos quitado el poder al ego.... No es fácil, pero tampoco imposible. Aunque cabe aclarar que la batalla contra el ego es la última que peleamos en el Camino Espiritual. Es la última batalla antes de lograr la liberación. Así que mientras tanto tenemos que aprender, como nos enseñó Jetsuma Tenzin Palmo a domar a nuestro Caballo Pura Sangre, el cual cooperará incluso sabiendo que al final va a morir.... Pero de esto hablaremos más adelante. 


¿Te acuerdas de las cuatro preguntas?

- ¿quién soy?

- ¿de dónde vengo?

- ¿a dónde voy?

- ¿qué sentido tiene la vida?


¿Y leíste la Historia de La Hija del Tejedor en la primera página de este blog?

Permíteme contarte  que cada que recuerdo y medito sobre la historia de la Hija del Tejedor -que por cierto, nunca he sabido su nombre de esa chiquilla-, me doy cuenta de mi ignorancia supina, ya que yo tampoco se de qué vida vengo ni a qué vida ire, y a pesar de todo lo que he estudiado y lo poquito qué he meditado, soy aún más ignorante que esa jovencita de 19 años que si supo cómo responderle al Buda... yo seguramente hubiera dicho cualquier ocurrencia y me hubiese ganado las críticas o burlas del pueblo. Así que esta historia me permite cultivar un poco de humildad, para darme cuenta que aún sigo siendo un ser ordinario y que aún no he alcanzado ni siquiera el primer grado de liberación que logró esa jovencita... Así que a seguir estudiando y meditando, al tiempo de intentar llevar una vida ética.


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Antes del Buda, otras religiones y filosofías intentaron dar respuesta a esas preguntas. Y es lo que vamos a ver a continuación, ya que eso nos va a servir para avanzar en nuestro camino espiritual, el cual, en el tema de la filosofía espiritual es como una escalera que debemos ir subiendo escalón por escalón, hasta que podamos llegar a la cima de la Montaña de la Sabiduría.


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Partimos de que como tenemos inteligencia y/o conciencia, lo primero que hacemos cuando abrimos los ojos y ver el mundo, es preguntarnos de dónde surgieron los seres y el mundo, quién los creó, cómo surgieron, y qué sentido tiene esta vida.


Yo, en mi ignorancia, no voy a contestar esas preguntas, sino vamos a dejar que sean las 9 Escuelas Filosóficas de la India Antigua, de hace tres mil años, las que nos den sus respuestas y así vamos a ir viendo con cuál convergemos o divergimos, con cuál nos sentimos más cómodos o incómodos, qué respuestas coinciden con las nuestras y cuáles de plano nos parecen absurdas o fuera de lugar.


Se supone que las respuestas más acertadas son las de la escuela 9 y de esta, que se subdivide en dos, las de la escuela Prasanguika Madhyamika... Y de hecho, yo, en mi soberbia, al oír que grandes maestros espirituales decían que esa era la escuela más apegada a la verdad, intenté estudiarla... ¡para darme cuenta que no entendía nada, ya que esa escuela no plantea nada, sino sólo se dedica a refutar a todas las demás, por eso se le llama la escuela de las “consecuencias”, es decir que plantea las consecuencias que trae lo que las otras escuelas creen... Es decir que si no conocemos y estudiamos a las otras escuelas, no vamos a entender nada de nada... Por lo que, vuelvo a insistir, debemos irnos escalón por escalón...


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¿Cómo llegué yo a estas escuelas? ¿Cómo las descubrí?



Después de estar 17 años en el budismo, estudiando, intentando meditar y asistiendo a retiros o enseñanzas con grandes maestros, siempre topaba de vez en cuando con las cuatro escuelas filosóficas budistas.... No tenía ni idea de que existían otras cinco escuelas filosóficas NO budistas, para hacer un total de nueve... Y cuando encontraba libros o venían maestros budistas a México, empezaban por enseñar a partir de la primera escuela budista, que en realidad es la sexta escuela filosófica, tomando en cuenta las otras cinco no budistas, y acaba por no entender nada.


Igual me preguntaba porqué si el Buda conoce la verdad, porqué tenía que haber cuatro escuelas budistas y no una sola. No entendía porqué teníamos que estudiar otras escuelas que no eran exactamente la verdad, en vez de estudiar directamente una sola escuela que nos dijera cuál era la verdad... ¡más tarde comprendí que tenemos que ir de las escuelas más burdas a las más sutiles, porque si empezamos por las más sutiles se nos va a escapar la verdad que a veces es tan sutil que nos pasará desapercibida!


En mi caso personal, después de topar varias veces con el tema de las cuatro escuelas filosóficas budistas y no poder avanzar con ellas, en el año de 2020 tomé la determinación de que tomaría un curso con algún buen maestro que me introdujera al mundo filosófico budista, el cual puede ser un camino diferente, aunque complementario, al de la práctica budista... Me metí a Internet y busqué un curso que pensé tomaría con un Lama Tibetano... Mi sorpresa fue encontrar un curso con una maestra venezolana, algo que rompió mi paradigma... pero al revisar su currículum me di cuenta que Kunsan (Jakaira Pérez) había estudiado en la India con grandes maestros, entre ellos el propio Dalai Lama, de quien fue traductora, así como S.E. Dorzong Rinpoche, Gueshe Tsewang Nyima y Gueshe Champa Gyatso, entre otros. En este link puede acceder a su formación y a su currículum:


https://dharma3.odoo.com/kunsang



El curso de Kunsang, está en Internet y tu mismo puedes tomarlo en español y con una maestra occidental, que lo adapta magistralmente a nuestra cultura e idiosincracia, en este link:


https://www.youtube.com/playlist?list=PLBfq5FU1R7on3-7NM5BOFeqJnrX9C3U3g


o puedes entrar al Proyecto Despertar, donde podrás tener acceso a un “Budismo Tibetano Aplicado”, en este link


https://pdkunsang.wixsite.com/proyectodespertar


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Esta es mi historia con las escuelas filosóficas.


Llegué al curso de Kunsang interesado, como les dije, en las cuatro escuelas filosóficas budistas... y entonces vi que ella empezaba el curso desde las cinco escuelas filosóficas NO budistas... ¡algo que yo no sabía ni que existían y mucho menos tenía interés de estudiar! ¡¿Quién se puede interesar en los rollos filosóficos de la India de hace 3 mil años?! Decidí que no tenía tiempo para ello y entonces empecé con el video número seis -Kunsang le dedica un video a cada una de las escuelas.... Pero de pronto ella decía que algo que estaba comentando ya lo había explicado en el video 2... y entonces, yo, muy listo, iba al video 2, veía ese pedacito y me regresaba al video seis... Luego volvía a decir que otra cosa la había explicado en la sesión 4, y entonces hacía lo mismo... ¡Hasta que de plano me di cuenta que no estaba entendiendo nada y me acordé de lo que me contó mi amigo Jesús Agustín, quien me dijo que su mamá, Doña Elvira, le decía que todos los días, antes de salir de casa, se tenía que toma un vasito de jugo de humildad... ¡y wow, yo llevaba mucho tiempo sin tomármelo! Así que fui a la cocina y me tomé toda la jarra de juguito de humildad y entonces decidí que vería rapidito los cinco videos de las escuelas filosóficas NO budistas! Y así lo hice... pero de pronto, al llegar al video cinco, a la escuela Lokayata, ¡de pronto descubrí que mi madre ya existía hace 3 mil años! .... ¡¿cómo puede ser eso?! Obvio no exactamente mi madre, pero si TODAS sus ideas filosóficas, ideológicas, religiosas (o más bien no-religiosas) y políticas... Y entonces me pregunté: ¿cómo puede ser eso, si mi madre cree en Karl Marx, en Charles Darwin, en Sigmund Freud, etc. y esos no existían hace tres mil años? Pues resulta que la esencia, el DNA de todo ello ya estaba en las cinco escuelas filosóficas No budistas, concretamente en la escuela cinco de los lokayatas, que también se les llamaba nihilistas-materialistas-hedonistas...


Decidí ponerlo a prueba y le mandé a mi madre un texto de esa escuela, les juro sin quitarle ni ponerle una coma, y le pregunté qué pensaba de ese texto y me contestó que estaba totalmente de acuerdo... ¡Wow!


Entonces fui por una segunta jarra de jugo de humildad y me regresé al video uno para verlos despacio. Permítanme decir que la primera vez que estudié a la escuela uno, de los naiyayikas, la odie... me decía: ¡¿cómo puede haber gente que crea esas cosas?!... y hoy en cambio la amo, y es una de mis escuelas favoritas, porque me di cuenta posteriormente que para entender la escuela 8, de los Cittamatras, o sólo mente, haber pasado por la escuela uno, te va a permitir entender mejor su paradigma o cosmovisión.


Ciertamente, cada escuela plantea una cosmovisión distinta, que responde a las preguntas:

- de dónde venimos

- a dónde vamos

- qué sentido tiene la vida

- quiénes somos


Y es una dialéctica distinta a la que hemos estudiado en occidente de tesis-antítesis-síntesis.


En el caso de las Escuelas Filosóficas de la India Antigua, no te permitían que yo llegara con mi rollo o chorro mareador y tratara de impresionar a los demás con mi filosofía, con mi religión o mis creencias. ¡Primero tenía que estudiar las otras escuelas, poderlas refutar -de ser el caso-, y entonces sí podía plantear mis ideas! Es decir, se requiere mucha humildad, mucha tolerancia, como dicen los abogados: “acepto, sin conceder”. Es decir, tienes que estudiar por ejemplo la escuela uno, hasta que la comprendas y luego viene la escuela 2, de los samkias, y la refuta hasta hacerla pedazos... Y luego viene la escuela 3 y refuta a las escuelas 1 y 2; y entonces viene la escuela 4 y refuta a las tres anteriores, lo mismo hace la escuela 5 que refuta a las otras cuatro... Y fue, entonces, cuando llegó el Buda y refutó a las cinco escuelas filosóficas NO budistas... Así que si no las conoces, no vas a saber qué está refutando el Buda... por eso cuando en algún texto budista oía hablar de los tirthikas, como les llaman a esas cinco escuelas pues no sabía ni de qué estaba hablando, igual si hablaba de alguna de esas escuelas en particular, como de los jainistas o de los samkyas, etc. Lo mismo me pasaba cuando estaba estudiando en especial el capítulo 9 del Bodhisattvacharyavatara o el Camino del Bodhisattva de Shantideva que lo dedica a La Sabiduría.


Por eso mi recomendación de que cuando estudies las Escuelas Filosóficas de la India Antigua, las cinco NO budistas y las cuatro budistas, siempre tengas al lado tu “jarra de jugo de humildad”... ¿porque lo vas a necesitar!.


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