Ir al contenido

Cuatro Poderes de Oposición

La liberación en la palma de tu mano (Lam Rim)


Autor: Kyabye Pabongka Rimpoché


TERCERA RAMA: CONFESIÓN DE LAS FALTAS (50)


    No conseguimos alcanzar en nuestro continuo mental ninguna realización, y las que ya hemos desarrollado están degenerando. Los responsables son nuestras faltas y oscurecimientos. Es más, nuestras faltas serán las culpables de todas las experiencias desafortunadas de esta vida y de la vida futura. Si no deseamos experimentar el infortunio, debemos expiar los errores cometidos.

    Mediante la confesión podemos purificar infinitas cantidades de karma, incluso los cinco crímenes atroces o los grandes pecados cuyos resultados normalmente tendríamos que experimentar. El sistema de aserción Vaibasika afirma que tales faltas no pueden ser purificadas, pero los Prasanguikas aseguran que sí. En la Carta de Nagaryuna encontramos:


    Aquéllos que una vez fueron temerarios,

    Pueden, después, volverse cuidadosos;

    Y entonces son tan atractivos

    Como la luna en un cielo despejado.

    Ese fue el caso de Nanda, Angulimala,

    Ayatashatru y Shankara.


    También se ha dicho: “Las pesadas faltas de los hábiles son muy leves, la falta más leve de un estúpido es pesada”. En otras palabras, el factor determinante es el hecho de que uno tenga o no la habilidad para expiar las propias faltas. El brahmin Shankara había matado a su propia madre; Angulimala asesinó a novecientas noventa y nueve personas; Ayatashatru ejecutó a su propio padre. Aun así, después de haber cometido estos crímenes atroces, fueron capaces de ver la verdad, es decir, entrar en el camino de la visión, debido a sus fervientes confesiones.

    Con la forma más poderosa de confesión, purificas la falta desde su propia raíz; la forma media de purificación la aligera; y, como mínimo, evitas que ésta incremente su fuerza. Pero si no la confiesas, la falta se duplica cada día, y si era pequeña en un principio, se vuelve grande. Por ejemplo, matar a un piojo es una falta leve, pero si no la expías, después de quince días su fuerza será 16. 384 veces mayor, lo cual es parecido a haber matado a un ser humano.

    Nosotros no queremos confesar nuestras faltas; la causa de esto es nuestra carencia de fe en las leyes de causa y efecto, lo que quiere decir que no nos da miedo errar. Si creyéramos en causa y efecto evitaríamos efectuar incluso la más pequeña falta. Por ejemplo, si Atisha cometía la más mínima acción errónea mientras viajaba, hacía un alto en el camino y la expiaba rigurosamente, incluso en público. Nosotros podríamos hacer lo mismo. Sin embargo, normalmente pensamos que no tenemos grandes faltas que confesar, y esto es únicamente porque no hemos reflexionado sobre el modo en que las cometemos. Si pensáramos en ello con la suficiente profundidad, llegaríamos a saber exactamente cuántas faltas hemos efectuado con nuestra mente y nuestra palabra —mala intención, charlatanería, insultos, etc.— desde que nos hemos levantado esta mañana. Quizás, por ejemplo, somos monjes, y aun así, aparte de cualquier voto mayor que podamos haber transgredido, no sólo rompemos los otros votos con la frecuencia que caen las gotas de agua en un chaparrón, sino que además decimos que eso no es malo. Sin embargo, no ponerse la pieza interior de nuestros hábitos correctamente, por ejemplo, es todo lo que hace falta para romper un voto tántrico mayor /19 . También quebrantamos los votos mayores del bodisatva tan frecuentemente como el caer de las gotas de lluvia. Romper un voto menor del bodisatva es cien mil veces más grave que romper un voto mayor pratimoksha de un monje. Romper un voto mayor del bodisatva es cien mil veces más grave que romper un voto menor del bodisatva; romper un voto tántrico secundario es cien mil veces más grave; y romper un voto tántrico raíz, es todavía cien mil veces más grave. Así que si contamos las acciones erróneas que hemos hecho desde que nos hemos levantado esta mañana, podremos ver que tenemos muchas series completas de causas para renacer en todos los reinos inferiores. Cada día nos cargamos con numerosas acciones erróneas: las diez acciones no virtuosas, los tres venenos, etc. Se nos ha dicho que la más pesada de ellas nos llevará a renacer en los infiernos; las medianas, a renacimientos como espíritus ávidos; y las menores, a renacimientos como animales. Una “falta grave” no tiene que ser necesariamente matar a una persona y robar su caballo, podría ser incluso llamar perro a tu discípulo en un gran arrebato de ira. Cosas tales como criticar a seres kármicamente poderosos son también faltas muy graves. Solamente en el día de hoy hemos adquirido un conjunto completo de causas que nos llevarán a los tres reinos inferiores.

    Quizá te preguntas: “Si es así, ¿qué se puede hacer?”. Quedarse simplemente aterrorizado no sirve de nada; debes expiar y purificar todas las faltas que has acumulado desde el sin principio del samsara, haciendo cientos de miles de postraciones, recitaciones del mantra de las cien sílabas, etc. A menos que recibas signos de que todas tus faltas han sido purificadas, debes efectuar estas prácticas hasta la muerte. Estos signos se mencionan en Las Palabras de Poder de Kandakari, también se puede consultar La Versión Extensa de los Estadios del Camino. Así pues, debes hacer la meditación de Vajrasatva y recitar su mantra de cien sílabas veintiuna veces por las noches antes de acostarte. También debes hacer postraciones completas con gran determinación, mientras recitas El Sutra de la Confesión de las Transgresiones. Por la noche confiesas los votos que has roto durante el día y por la mañana confiesas los votos que has quebrantado durante la noche. No dejes ni una sola rotura de votos sin atender durante todo un día. Incluso si no haces otras muchas prácticas, esforzarse intensamente en ésta sería más que suficiente.

    Tus faltas son el origen de todos tus sufrimientos en esta vida y en las futuras y si puedes expiarlas, te liberarás del sufrimiento y desarrollarás las realizaciones y la visión profunda. Por ejemplo, cuando estás enfermo en este renacimiento, lo que hace que tengas que padecer la enfermedad es alguna acción no virtuosa anteriormente acumulada, asi que el hecho de que se hagan rituales y demás prácticas en tu nombre, puede no ser de ayuda ya que los resultados de esos rituales madurarán independientemente de la enfermedad. Pero no generes la visión errónea de que esos rituales no son beneficiosos. Imagina que algunos guisantes ya están creciendo en un campo y tú plantas cebada en él para impedir que sigan creciendo guisantes: esa acción tendría un efecto similar al de los rituales. Si la falta ya ha dado su fruto, no hay nada que puedas hacer. En consecuencia debes confesar tus faltas antes de experimentar sus resultados, lo cual sería como destruir las semillas. Si expías las faltas leves, éstas quedarán purificadas y las faltas más graves se debilitarán. Sin embargo, si confiesas tus faltas graves y las faltas cuyos resultados hubieras tenido que experimentar sin duda en los reinos inferiores, éstas madurarán en esta vida en forma de fiebres muy altas, etc. Aunque las faltas generalmente carecen de toda cualidad buena, tienen en cambio la propiedad de que pueden ser purificadas. De hecho no existe ninguna falta que no pueda ser expiada mediante la confesión. El grado en que una falta es purificada queda determinado por el poder de tu intención y las acciones generadas para expiarla. Por lo tanto, debes generar un fuerte arrepentimiento, y evitar con toda energía cometer todo tipo de faltas.

    Algunos practicantes de darma padecen numerosas experiencias indeseables en esta vida, pero esto es bueno porque quiere decir que el karma negativo cuyo resultado tendrían que haber experimentado en futuros renacimientos, ha madurado en ellos ahora. Estos practicantes, por ejemplo, pueden sufrir una disminución en su nivel de vida, pero eso significa que cierto karma que habría conducido a tomar un renacimiento como un espíritu ávido, ha madurado en ellos en esta vida. Algunos seres negativos parecen tener muchísima suerte porque tienen una larga vida. Este es el resultado de algún potencial virtuoso de sus vidas pasadas que ha madurado en ellos en ésta; más adelante descenderán a estados en los que serán atormentados por el sufrimiento. Uno de estos ejemplos es Dromtönpa —un verdadero ser dármico— que contrajo la lepra al final de su vida. Así que no te confundas y permanece contento cuando caigas enfermo. Experimentas una pérdida enorme cuando destruyes algo de tu virtud con el enfado, pero también te beneficias en gran medida cuando purificas alguna falta. Para purificar una falta debes tener el conjunto completo de los cuatro poderes oponentes.


1. El Poder de la Base

    El poder de la base es reconocer exactamente ante quién te vas a confesar. En nuestra tradición esto quiere decir que, debido a que acumulas una falta en relación a una base en concreto, la purificación de esa falta depende de esa misma base, del mismo modo que cuando te caes al suelo, dependes del suelo para levantarte. Así pues, dado que las faltas que cometes están relacionadas o con los budas o con los seres, el poder de la base es tomar refugio en los budas y demás deidades y desarrollar la bodichita hacia todos los seres. Ambas prácticas ya han sido explicadas.


2. El Poder del Rechazo

    El poder del rechazo es el arrepentimiento. Si tienes arrepentimiento también te abstendrás de cometer esa falta otra vez. Debes conocer la ley de causa y efecto para que este poder tenga cierta fuerza. Supongamos que tres personas han ingerido comida envenenada. Una de ellas muere, otra está enferma, y la tercera no sufre (por el momento) los síntomas del veneno. Esta última persona sentirá un gran arrepentimiento, intentará por cualquier medio extraer el veneno de su cuerpo y decidirá no volver a probar ese alimento nunca más. Los seres han acumulado las mismas faltas, que es similar al veneno. Algunos de ellos se encuentran ya en los reinos inferiores. Otros están sufriendo continuamente las enfermedades graves y crónicas de los tres venenos, lo cual es similar a la segunda persona que ha caído enferma. Ellos también van a caer en los tres reinos inferiores. Nosotros hemos cometido las mismas acciones kármicas, por lo tanto deberíamos sentir arrepentimiento y no volver a cometerlas nunca más.


3. El Poder de abstenerse

    El poder de abstenerse de las acciones erróneas quiere decir que hay que restringirlas. Y debes hacerlo correctamente: tu resolución ha de ser extremadamente firme y no debes quedarte indiferente después de estudiar los beneficios de confesar las faltas. La forma de ejercitarse en la reducción de las faltas es la siguiente: las acciones erróneas que tienes tendencia a cometer, como utilizar un lenguaje violento, amenazan con demostrar, además, que tu promesa de no volver a cometerlas nunca más, es falsa. Si no ejercitas la restricción, los cuatro poderes quedarán incompletos. Abandona totalmente aquello que puedas abandonar. No obstante, todavía hay cosas que únicamente eres capaz de abandonar por un año y otras que sólo puedes abandonar por un mes. Pero si cada día tomas la decisión de abandonarlas, entonces abandonarás acciones que solamente podrías abandonar por un día. La razón para adiestrarte de este modo es ser capaz de romper con la continuidad de hacer tales acciones. Ésta es una instrucción de mi precioso gurú, particularmente hábil y absolutamente útil.


4. El Poder de aplicar los antídotos

    Respecto al poder de aplicar todos los antídotos —los medios para purificar las acciones por las que has generado arrepentimiento— decimos que existen seis tipos principales. Estos son: toda acción virtuosa efectuada en relación a los nombres de los tatagatas, a cualquier mantra, a cualquier sutra, a la meditación en vacuidad, a hacer ofrecimientos y a toda acción virtuosa relacionada con las imágenes. Quizás no digas: “Las admito, las confieso...”, (palabras de La Confesión de las Transgresiones), pero si efectúas alguna acción virtuosa —incluso recitar cierto número de mantras

om mani peme hum

— con el fin de purificar una falta, entonces esa acción corresponde al poder de aplicar todos los antídotos. Si nosotros, los monjes y monjas ordinarios, tomamos como un acto de purificación el hecho de soportar las dificultades del calor o el frío con el fin de atender a nuestras clases, estos actos también son ejemplos de este poder.

    Debes utilizar los cuatro poderes. El más sencillo de los seis tipos de poder de aplicar todos los antídotos, es el de las acciones efectuadas en relación a los nombres de los budas; la práctica de los yoguis del pasado consistía en hacer postraciones mientras recitaban

La Confesión de las Transgresiones

(también conocido como El Sutra de los Tres Nobles Montones). Esta recitación contiene los cuatro poderes y su beneficio es tal que Ye Rimpoché, cuyas buenas acciones fueron tan extensas como el propio espacio, la utilizó para incrementar sus acumulaciones y efectuar la purificación. Así pues, la gran práctica de Ye Rimpoché era hacer su confesión mientras recitaba este sutra. Hasta los grandes iniciados como Namka Guialtsen de Lodrag, purificaban sus oscurecimientos de este modo. Todos los iniciados eruditos posteriores hicieron esta práctica, y el gran iniciado Losang Namguiel dijo que era la más noble. Cuando has purificado tus faltas tu mente está en calma como una persona que ha saldado el interés de un préstamo muy elevado.

    Las personas que están haciendo un elevado número de postraciones, deben establecer correctamente sus pensamientos durante la rama del homenaje, pero lo único que tienen que hacer (físicamente) es unir las palmas de sus manos, pues es mejor incorporar la práctica de un gran número de postraciones a la rama de la confesión.

    Haces esta práctica del siguiente modo: primero recitas tres veces el mantra para multiplicar la virtud:


Om sambara sambara vimanasara maha vajra hum. Om mara mara vimanakara maha vajra hum


. Seguidamente recitas La Confesión de las Transgresiones.

    Aunque las deidades en este sutra son ya miembros del campo de méritos, haz la siguiente visualización para destacarles de especial forma. Del corazón de tu gurú irradian treinta y cuatro rayos de luz. Diez de éstos se dirigen hacia arriba, diez hacia abajo, siete van hacia la derecha de tu gurú, y otros siete hacia su izquierda. Hay treinta y cuatro tronos preciosos, uno sobre cada rayo. Los tronos están soportados por elefantes y decorados con perlas. El elefante es el animal más poderoso, por lo tanto los tronos están sostenidos por elefantes como signo de que estos budas tienen el mayor poder para purificar las faltas. Las treinta y cinco deidades tienen cuerpos de distintos colores y empuñan diferentes objetos simbólicos, pero, para simplificar, los divides en cinco grupos de siete. Las deidades de cada grupo tienen el mismo color de cuerpo y los mismos implementos que uno de los cinco Budas Diany. El primer grupo de siete toma la forma de Akshobia; el siguiente, de Vairochana; después, Ratnasambava; Amitaba y Amogasiddha. En este método hay dos excepciones. El Buda Shakiamuni pertenece de hecho al primer grupo de siete, pero con la figura de Shakiamuni en el corazón del gurú será suficiente. El rostro del Rey de los Poderosos Nagas (Gueyaraya) es blanco, el resto de su cuerpo es azul, y muestra el gesto de subyugar a los nagas: tiene los dedos mayores levantados y tocándose. Todas estas figuras deben estar, de algún modo, delante del campo de méritos.

    Existen tres modos de recitar este sutra. Uno es recitar todo el sutra desde el principio hasta el final, el número de veces requerido. También puedes recitar solamente la primera parte varias veces, empezando con nuestro maestro el Buda Shakiamuni y concluyendo con el Buda Rey del Señor de las Montañas (Shailendraraya). En este caso, repites los nombres un número de veces y sólo haces una repetición de la segunda parte del sutra. O, imaginemos que vas a recitar el sutra veinticinco veces en una sesión de meditación; entonces recitas el nombre de cada uno de los tatagatas veinticinco veces. Con esta tercera instrucción resulta más sencillo dirigirse a cada buda en particular y recibir su ayuda individualmente. Al igual que en el segundo sistema, cuando has acabado de recitar los nombres, únicamente tienes que decir el resto del sutra una sola vez.

    Recitar el nombre de cada tatagata conlleva numerosos beneficios. Los encontrarás en los comentarios pertinentes. Se ha dicho que si se añaden los nombres de los siete Budas de la Medicina a los otros treinta y cinco, todas las oraciones realizadas durante estos tiempos degenerados y mientras que las enseñanzas budistas existan, serán satisfechas (ver Cuarto Día). Deberíamos estar ansiosos por obtener bendiciones y beneficios inmediatos, así que haz más postraciones mientras recitas los nombres de estos siete budas.

    Las repeticiones de la palabra “Tatagata” que aparecen en nuestra versión de

La Confesión de las Transgresiones

no se hallan en el sutra original, pero sería incorrecto recitar los nombres de estos budas sin un epíteto; por lo tanto, debes añadir el título “Tatagata” delante de cada uno de los nombres, tal como solía hacer Ye Rimpoché.

    Después, debes recitar La Confesión General u otras versiones. Este texto dice “el apego, la hostilidad...”, sus causas son los tres venenos. Las tres puertas son el cuerpo, la palabra y la mente y su naturaleza sería entonces no virtuosa.

    Por cierto, La Confesión de las Transgresiones dice: “Confieso todas y cada una de mis faltas”; éste es un modo de confesar las transgresiones de cada uno de los tres tipos de votos. Su finalidad es atraer nuestra atención hacia las faltas que siempre estamos cometiendo para que consideremos seriamente su expiación.

    La Real Oración de las Nobles Acciones dice:


    Bajo el poder del apego, la hostilidad,

    Y el oscurecimiento de la ignorancia, he errado

    Con mi cuerpo, palabra y mente.

    Confieso todo ello individualmente.

---------------------------------------------------

EN PARTICULAR, CÓMO PURIFICARSE CON LOS CUATRO PODERES (252)

    Aunque ya he explicado este punto en la sección anterior sobre los ritos preparatorios, el tema es tan importante que voy a volver sobre estos mismos encabezamientos una vez más.

    El primero es

el poder del rechazo

; esto quiere decir estar profundamente arrepentido de las faltas acumuladas en el pasado. El poder del rechazo es el más importante de los cuatro poderes ya que si tenemos éste, los demás le seguirán espontáneamente. Dicho poder es el resultado de tener fe en la ley de causa y efecto.

    El poder de aplicar todo antídoto

, como ya he dicho, es de seis tipos, todos ellos fueron mencionados en el

Compendio de Instrucciones

de Shantideva. De todos modos, cualquier práctica virtuosa efectuada con el fin de purificar la falta será un ejemplo de este poder.

    El poder de evitar las acciones negativas

implica tener la firme resolución de evitarlas y pensar: “Aunque en ello me vaya la vida, a partir de ahora no las volveré a cometer”. Al principio resultará difícil abandonar todas las acciones negativas para siempre, no obstante habrá algunas que podrás abandonar definitivamente. En cuanto a las acciones negativas que no eres capaz de abandonar de este modo, debes cultivar la determinación de evitarlas. Piensa: “Hoy

no las voy a cometer”, y renueva esta determinación cada día.

    El poder de la base

es tomar refugio y desarrollar la bodichita. Por ello, efectuamos estas dos oraciones al inicio de las meditaciones en Vajrasatva y las recitaciones de su mantra o de La Confesión de las Transgresiones.

    Hemos amasado toda clase de faltas desde un tiempo sin principio; nuestra acumulación de faltas es como la provisión de tesoros de un rey. Aun así, como ya he mencionado en la sección de los ritos preparatorios, si las expiamos rigurosamente mediante los cuatro poderes y evitamos cometerlas de nuevo, seremos capaces de purificar incluso el karma que de otro modo hubiéramos tenido que experimentar. Lo mejor es expiar nuestras faltas utilizando los siguientes textos:

La Confesión de Akashagarba,

La Confesión de las Transgresiones, combinado con postraciones completas, o

El Sutra de Confesión de Suvarnabhasottama

tal como se explica en el volumen de obras diversas que se encuentra en Las Obras Completas de Tsongkapa; y si no utilizamos éstos, otros similares.

    Se dice que el proceso de purificación será de máxima efectividad si al final de la expiación uno siente que todas y cada una de sus faltas han sido purificadas y al mismo tiempo visualiza la ausencia de existencia inherente tanto como pueda.

    El hecho de permanecer indiferentes ante nuestras propias faltas no nos beneficiará, ni tampoco tener miedo de ellas. Es de vital importancia que los principiantes como nosotros expiemos las faltas, y que lo hagamos enérgicamente y durante mucho tiempo hasta que los signos de purificación mencionados en

Las Palabras de Poder de Kandakari

aparezcan repetidamente. Como he dicho, los monjes corrientes purificarán sus faltas asistiendo a las ceremonias públicas o a las prácticas de debate, avanzando en sus estudios y contemplaciones, e incluso participando en una serie de torneos de debate entre las distintas casas de los colegios. Todo ello, siempre que efectúen dichas actividades con la intención de acumular mérito y de autopurificarse. En ese caso, sus acciones aumentarán sus acumulaciones. Analizar el contenido de las escrituras es también una forma de meditación analítica: “meditación” no quiere decir necesariamente retirarse a una cueva y sentarse en una determinada posición. No obstante, si nuestro estudio no es más que un ejercicio intelectual o nos sirve únicamente para derrotar a otros en debate, nuestra práctica no será Dharma.

    Cuando debatimos, no debemos tomarlo como un mero desafío con la persona que se examina. Hemos de considerarlo como un signo de que nosotros también tenemos que enfrentarnos a nuestro propio continuo mental. Esto quiere decir que los que tenemos los votos de la ordenación podríamos estar practicando Dharma todo el tiempo. Si pensamos de este modo, dichas actividades se convertirán en Dharma y no será necesario irnos a meditar en solitario ni hacer otras cosas. Por otra parte, las personas mundanas deben hacer un esfuerzo específico para practicar el Dharma. De cualquier manera, las diez virtudes son una práctica particularmente difícil para los laicos.

    Mi precioso gurú dijo: “Las partes del

Lam Rim que vienen a continuación, la intención media, etc., son una extensión de las prácticas relacionadas con la ley de causa y efecto”.

    He aquí el modo de adoptar esta práctica. Abandona tantas faltas pequeñas como puedas. Cuando vayas a matar un piojo, por ejemplo, incluso en el momento mismo en que tus uñas se ciernen sobre él, abandona esa acción con el pensamiento: “No sería correcto”. Cuando vayas a decir una mentira, acuérdate de retener tu lengua. Debes elaborar la práctica de la virtud gradualmente.

    Algunas personas piensan que cometer faltas triviales no daña, ya que éstas pueden ser expiadas fácilmente. Pero existe una enorme diferencia entre no cometer una falta y expiarla después de haberla cometido. La misma diferencia que existe entre no romperse una pierna y repararla después de habérsela roto. En otras palabras, uno se distancia del logro de los estadios superiores del camino, incluso aunque no tenga que experimentar los efectos madurados de esas faltas al haberlas purificado mediante la restricción y una vigorosa expiación. Por consiguiente, uno continúa girando en samsara durante eones. Cometer faltas produce pues un gran deterioro.

    Con esto termina la explicación. Antes considerabas esta vida como algo supremo y carecías de todo deseo de obtener un buen renacimiento. Ahora has estudiado el Dharma referente al renacimiento humano perfecto, la transitoriedad, los sufrimientos de los reinos inferiores, la toma de refugio y la ley de causa y efecto. Si ahora piensas: “Únicamente debo trabajar para mis próximos renacimientos”, anhelas sólo un buen renacimiento, y pierdes interés por las banalidades de esta vida, habrás desarrollado el primer tipo de logro espiritual de la intención inferior del Lam Rim. Sin embargo, aunque hayas desarrollado esta realización no debes cesar de meditar. Como dijo Ye Tsongkapa: “Todavía tienes que estabilizar este logro; todavía debes esforzarte mucho y adiestrarte, a pesar de que lo hayas obtenido”. Esta es la razón por la cual me he esforzado para que desarrolles el primer tipo de realización sobre el Lam Rim durante estas enseñanzas.

    Después, Kiabye Pabongka Rimpoché enseñó este material extendiéndose medianamente. Luego explicó el modo de proseguir esta práctica.

    Primero efectúa los ritos preparatorios. A continuación haz peticiones a tu gurú visualizándolo sobre la coronilla de tu cabeza. Después piensa en las generalidades y particularidades de la ley de causa y efecto tal como se exponen en los encabezamientos. La modificación de tu comportamiento, de todos modos, es algo que debes hacer todo el tiempo; no necesita pues ser practicado como un tema de meditación.

    Entre sesiones debes remitirte continuamente a los textos que enseñan la ley de causa y efecto:

El Sutra sobre el Sabio y el Necio, Los Cien Versos sobre Karma, Historias de Cien Vidas, El Sutra sobre la Gran Memoria, los cuatro textos que componen

La Transmisión del Vinaya.., pues aquí sólo he dado una pequeña enseñanza sobre el tema.

Fuente:

https://www.librosdemario.com/la-liberacion-en-la-palma-de-tu-mano-lam-rim-leer-online-gratis/12-paginas



El Sutra de la Confesión de las Transgresiones