Angulimala
The Story of a Serial Murderer | Angulimala | Animated Buddhist Stories
watsanfran
https://www.youtube.com/watch?v=1K63DNwOHsE
The full story of Angulimala, the murderer who became an arahant under the Buddha
Wat San Fran is proud to present stories taken from the Jatakas, Dhammapada, and Buddhist history. These stories often use past rebirth stories (Jatakas) to reveal the connection between past and present, and illustrate the relationship between cause and effect.
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Narrator
Name: Katie Angkustsiri Yip
Email: ktay.sounds@gmail.com
Artist
Name: Nuttida Phuetkasicholphasutha
Email: myme_20068@hotmail.com
Expertise: Photoshop and Painting
Animator
Name: Sarin Phonsawek
Email: Deracts@gmail.com
Expertise: After Effects and Photoshop
Portfolio: https://www.deviantart.com/deracts
Directed, produced, animated, and edited by Wat San Fran’s animation team.
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Ver también la historia de Angulimala en el video sobre la vida del Buda (Buddha Life) aquí
3:49:40-3:55:15
https://www.youtube.com/watch?v=9wA4KfVKtXc
LA PRACTICA DE MEDITACIÓN DE LAM RIM
Por Ven. Gueshe Dempa Targuey.
Traducción de Carlos Benito.
Normalmente, los seres ordinarios como nosotros, no podemos experimentar el resultado kármico en la misma vida en que lo hemos creado. Por ejemplo, si matamos a alguien, lo más seguro es que no experimentaremos el resultado kármico en esta vida, sino que lo tendremos que experimentar después. Hay otros tipos de resultados que aunque hayamos perpetrado el acto en esta vida, no podremos experimentar ese resultado hasta más tarde. Hay alguna excepción que es por ejemplo, si se lleva a cabo algún acto no virtuoso en esta vida con algún objeto sagrado, es posible que se tenga que experimentar el resultado en la misma vida. Otra excepción son los arhats, aquellas personas que han conseguido un grado muy elevado de realizaciones o de bumis y es que cuando ellos crean algún karma negativo, debido a que su mente está falta de oscurecimientos, ello les permite que experimenten los resultados de cualquier karma negativo, de manera inmediata.
Un ejemplo de esto sería: Una vez vivió una persona que se llamaba Angulimala, que fue el que mató a 999 personas, después de perpetrar estos crímenes, recibió enseñanzas de Buda y practicó intensamente. Cuando estaba casi a punto de conseguir el estado de arhat, un día estaba en casa y tenía la puerta cerrada con llave; Buda pidió a su sirviente Kungawo que fuera a casa de Angulimala a ver qué le ocurría. El sirviente se dirigió a la casa, llegó a ella y fue a abrir la puerta con la llave y al meterla en el cerrojo, se dio cuenta de que la llave se fundió. Esto era debido a que en ese momento, dentro de la casa, Angulimala estaba experimentando el sufrimiento de los reinos infernales.
Meditacion en el Lam Rim.pages
3. ¿Hay delitos que son imperdonables?
Buenos días a todos. Hoy vamos a seguir con nuestro estudio sobre el perdón. La semana pasada empezamos a definir lo que significa el perdón. Creo que no acabaremos de definirlo, pero también creo que la palabra dice algo diferente a personas diferentes y que será importante tener una idea de lo que aquí se trata cuando hablemos del perdón.
Yo diría que perdonar es algo que puede hacer una persona que ha estado lastimada u ofendida. Ante todo, al perdonar se trata de dejar el enojo, el resentimiento e inculpación que siente una persona.
No tiene nada que ver con convertir un mal en un bien. Perdonar no cambia lo que sucedió, y no nos pide creer que el ofensor no volverá a ofender de nuevo. Puedes perdonar a tu pareja alcohólica sin tener que confiar en ella cuando tenga una botella en la mano. Pero tu falta de confianza no necesita estar llena del enojo y el resentimiento. El enojo y el resentimiento lastiman solamente a la persona que los siente, y esa persona ya ha sufrido bastante.
Cuando alguien pide perdón, confiesa que ha perjudicado a alguien. ¿Es eso suficiente para perdonarlo?
Simon Wiesenthal fue un sobreviviente del holocausto. Mientras era un recluso en un campo de concentración, fue enviado al lecho de muerte de uno de los guardias del campo. El guardia confesó a Wiesenthal como había participado en el asesinato de 300 hombres, mujeres y niños. Expresó su remordimiento y pidió perdón a Wiesenthal quien se quedó con él y escuchó su confesión. Luego salió sin perdonarle. Este incidente perturbaba a Wiesenthal. Preguntó a otros presos, “¿Qué hubieras hecho tú?” Años después escribió un libro llamado “El girasol: Sobre las posibilidades y los limites del Perdón.” Contiene las respuestas de muchas personas prominentes en torno a esa misma pregunta: “¿Qué hubieras hecho tú?”
Hoy quiero preguntarles, “¿Cuáles son las cosas que podrían ser perdonadas?” ¿Hay delitos que son imperdonables?
Aquí es una historia del Buda que se encuentra en el Canon Pali. Se llama, “Sobre Angulimala.” Angulimala era un bandolero y asesino; casi todo el mundo le tenía miedo. En el idioma Pali, “mala” quiere decir collar, como el rosario budista. “Anguli” es la palabra para “dedo.” Este bandolero se llamaba Angulimala porque se ponía un collar hecho de los huesos de los dedos de sus víctimas.
En esta traducción se le llama al Buda como “el Bienaventurado.” Aquí la tenemos:
Un día, por la mañana temprano, el Bienaventurado se vistió y, tomando su cuenco y su manto, fue a Savatthi en busca de comida donada. Habiendo caminado por Savatthi recolectando comida, tras volver de la colecta de ofrendas, después de comer, habiendo ordenado su aposento, tomó el cuenco y el manto, y se dirigió hacia la carretera por la que merodeaba el bandolero Angulimala. Los ganaderos, pastores y campesinos que pasaban a toda prisa, al ver que el Bienaventurado se dirigió hacia la carretera por que merodeaba el bandolero Angulimala, le decían:
“No vayas por este camino, asceta, por él merodea el bandolero llamado Angulimala, un asesino sanguinario dado a la agresión y a la violencia, despiadado con todo ser viviente. Con sus fechorías ha devastado pueblos, ciudades y comarcas. Habiendo matado a muchas personas, lleva un collar hecho con los dedos de sus victimas. Asceta, por este camino van grupos de diez, veinte, treinta y cuarenta personas, y, aun así, caen en manos del bandolero Angulimala”.
Por más que le decían, el Bienaventurado permanecía en silencio y seguía camino.
Por segunda vez,… [No vayas por este camino, asceta]…Por tercera vez …[por él merodea el bandolero llamado Angulimala]… Pero por más que le decían, el Bienaventurado permanecía en silencio y seguía su camino.
El bandolero Angulimala vio venir de lejos el Bienaventurado y, habiéndolo visto pensó: “En verdad que es increíble, en verdad que es extraordinario! Se sabe que por este camino, aunque vengan en grupos de diez, veinte, treinta o cuarenta personas, igualmente caen en mis manos; pero aquí llega un solo asceta, sin compañía, como traído por el destino. ¿Y si le quitara la vida a este asceta?”
Entonces, el bandolero Angulimala, habiendo tomado la espada y el escudo, el arco y las flechas, se puso a seguir de cerca al Bienaventurado. Entonces el Bienaventurado recurrió a una de sus facultades paranormales y he aquí que el bandolero Angulimala, por más veloz que caminase, no conseguía alcanzar al Bienaventurado, quien continuaba caminando normalmente. Entonces el bandolero Angulimala pensó: “En verdad que es increíble, en verdad que es extraordinario,. Antes podía alcanzar y atrapar a un elefante… a un caballo… a un carruaje… a un ciervo, pero ahora, por más veloz que camine, no consigo alcanzar a este asceta, quien continúa caminando normalmente”.
Entonces se detuvo y dijo al Bienaventurado:
“Párate, asceta, párate, asceta.”
“Parado estoy, Angulimala, párate tu también.”
Entonces Angulimala pensó: “Estos ascetas, hijos de los Sakyas, dicen la verdad, se ajustan a la verdad. Pero este asceta, aunque sigue caminando, me dice: ‘Parado estoy, Angulimala, párate tu también’. ¿Y si le preguntara a este asceta?”
Entonces el bandolero Angulimala habló al Bienaventurado en verso:
Mientras tú caminas, asceta, me dices que ya has parado, y estando yo parado, me dices que no lo estoy.
“Te pregunto por el significado, asceta ¿por que tú estás parado y yo no?”
“Parado estoy, Angulimala, por haber abandonado la violencia hacia todos y cada uno de los seres vivientes.
Pero tú no respetas a los seres que respiran, por eso yo estoy parado y tú no.”
“¡Al fin! Un gran sabio y honorable asceta viene al gran bosque por mí. Habiendo escuchado su verso sobre la Enseñanza, en verdad que renunciaré al mal.”
Tras haber dicho esto, el bandolero tomó su espada y sus armas, y las arrojó al fondo de un barranco.
Luego, el bandolero se postró a los pies de Bien Encaminado y le pidió dar el paso.
Entonces, el Buda, el gran sabio compasivo, el maestro del mundo con sus dioses, le dijo así “Ven monje”. De ese modo llegó a ser monje.
Más tarde mientras el rey Pasenadi estaba persiguiendo al bandolero Angulimala con un ejercito de 500 jinetes, vino a ver el Buda y le dijo,
…venerable señor, … hay un bandolero en mi reino, se llama Angulimala… [un asesino sanguinario dado a la agresión y a la violencia]… Venerable señor, no conseguiré librarme de él.”
“Y si vieras, gran rey, que Angulimala, habiéndose cortado pelo y barba, habiéndose puesto el habito anaranjado, ha dado el paso de la vida del hogar a la vida sin hogar, y se abstiene de matar a seres vivientes, se abstiene de tomar lo que no le es dado, se abstiene de mentir, come una sola vez al día, es casto, virtuoso y benigno, ¿qué le harías?”
“Le ofreceríamos nuestros respetos, venerable señor, nos levantaríamos, le cederíamos el asiento y le pediríamos que aceptara hábitos, comida donada, alojamiento, medicamentos, le daríamos resguardo, protección y defensa. Pero, venerable señor, ¿cómo puede alguien inmoral y malvado llegar a ser tan virtuoso y tener tanto dominio de sí mismo?”
En aquel momento, el venerable Angulimala estaba sentado no muy lejos del Bienaventurado. Entonces, el Bienaventurado, habiendo extendido el brazo derecho, dijo al rey Pasenadi de Kosala: “Este, gran rey, es Angulimala.”
Entonces el rey Pasenadi de Kosala se atemorizó, quedando paralizado de miedo y con los pelos de punta. Entonces el Bienaventurado, viendo el temor, el pánico y los cabellos erizados del rey Pasenadi de Kosala, le dijo: “No temas, gran rey, no temas, gran rey; no hay nada que temer de él.”
Entonces, el rey Pasenadi de Kosala dejó de estar atemorizado, paralizado de miedo y con los pelos de punta. Se dirigió adonde estaba el venerable Angulimala, se acercó y le dijo: “Venerable señor, ¿de verdad es su excelencia Angulimala?”
“Así es, gran rey.”
“¿A qué clan pertenece el padre de su excelencia? ¿A qué clan pertenece su madre?”
“Mi padre es Gagga, gran rey. Mi madre, Mantani.”
“Larga vida a su excelencia, hijo de Gagga y Mantani. Yo procuraré a su excelencia, hijo de Gagga y Mantani, hábitos, comida donada, alojamiento y medicinas.”
Luego, el rey Pasenadi de Kosala volvió adonde estaba el Bienaventurado, …[y] dijo al Bienaventurado así:
“Es increíble, venerable señor; es extraordinario, venerable señor, el modo en que el Bienaventurado adiestra a los que están por adiestrar, pacifica a los que no tienen paz y lleva al Nibbana definitivo a los que aún no lo han logrado.
Venerable señor, nosotros no lo habríamos domado ni con palo ni espada, pero el Bienaventurado, sin palo ni espada, lo ha domado.
El sutra sigue:
Entonces, por la mañana temprano, el venerable Angulimala se vistió y, tomando su cuenco y su manto, entró en Savatthi en busca de comida donada. Mientras recorría Savatthi en busca de comida, vio a una mujer dando a luz a un niño mal colocado y deforme. Al verla, pensó: “¡Cuánto sufren los seres! ¡En verdad!”
Entonces, habiendo regresado de la colecta de comida en Savatthi, después de comer, el venerable Angulimala fue adonde estaba el Bienaventurado, se le acercó, le ofreció sus respetos y se sentó a un lado. Una vez sentado, el venerable Angulimala dijo al Bienaventurado: “He aquí, venerable señor, que por la mañana temprano… [se repite la narración anterior]… Al verla, pensé: ‘¡Cuánto sufren los seres! ¡En verdad, cuánto sufren!'”
“Anda, Angulimala, ve a Savatthi, acércate a esa mujer y dile: ‘Yo, hermana, desde que nací, no recuerdo haber quitado la vida intencionadamente a ningún ser viviente. En virtud de esta verdad, que te mejores tú y se mejore tu hijo.'”
“Venerable señor, ¿no será eso mentir deliberadamente? Porque, venerable señor, yo he quitado la vida a muchos seres vivientes intencionadamente.”
“En ese caso, anda, Angulimala, ve a Savatthi, acércate a esa mujer y dile: ‘Yo. Hermana, desde que nací de Noble nacimiento, no recuerdo haber quitado la vida intencionadamente a ningún ser viviente. En virtud de esta verdad, que te mejores tú y se mejore tu hijo.'”
“Sí venerable señor.”
Y tras responder al Bienaventurado, el venerable Angulimala fue a Savatthi, se acercó a aquella mujer y le dijo: “Yo, hermana, desde que nací de Noble nacimiento, no recuerdo haber quitado la vida intencionadamente a ningún ser viviente. En virtud de esta verdad, que te mejores tú y se mejore tu hijo.”
Acto seguido, la mujer y el hijo se pusieron bien.
[otra] mañana, el venerable Angulimala se vistió y, tomando su cuenco y su manto, entró en Savatthi en busca de comida donada.
En aquella ocasión, alguien arrojó una piedra que dio en el cuerpo del venerable Angulimala, otro le arrojó un palo que también le dio en el cuerpo, y otro le arrojó unos guijarros que igualmente dieron en el blanco. Entonces, el venerable Angulimala, con la cabeza abierta y chorreando sangre, el cuenco destrozado y el manto hecho trizas, fue adonde estaba el Bienaventurado. El Bienaventurado vio venir de lejos al venerable Angulimala y le dijo: “Acéptalo brahmín, acéptalo brahmín. Estás experimentando en este mismo mundo el resultado de tus acciones, brahmín. De otro modo, el resultado de tus acciones te habría ido viniendo en los infiernos durante muchos años, durante muchos cientos de años, durante muchos miles de años.”
Quiero destacar algunos puntos de la historia.
• El Buda, convencido de la sinceridad de Angulimala, le aceptó a pesar de su pasado. Nosotros que no tenemos la sabiduría de un Buda, tomaríamos más tiempo para aceptar su sinceridad. No debemos fingir que aceptamos algo. Hemos de ser honestos con nosotros mismos y con los demás. Y no hay nada malo en esto. Aún el rey solo le aceptó después de la recomendación del Buda.
• El rey le dio un perdón legal, eso quiere decir que él no castigó a Angulimala, pero ni el Buda ni el rey pudieron quitarle la responsabilidad ni las consecuencias de su pasado.
• Después de su conversión, Angulimala vio sufrimiento y sintió compasión, quizás por primera vez en su vida. Pienso que como asesino, no era capaz de sentir compasión, o no se permitía sentirla.
• El Buda le ayudó a comprender que había renacido.
• Pero aún así, no pudo escapar los resultados de sus delitos anteriores. Él tenía que aceptar eso, pero como un arhat, rechazó seguir en el ciclo del enojo y de la venganza. El Buda le ayudó a ver y aceptar esto, no le quitó su culpabilidad ni su responsabilidad.
Mencioné algunas partes del sutra, pero si te interesa el sutra completo se encuentra por internet aquí: Angulimala Sutta MN86.
Gracias por tu práctica.
© 2007, Burai Rick Spencer
http://puertocompasivo.org/podcast/el-perdon/
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El Poder del Arrepentimiento
Puedo pensar que no moriré antes de purificar mis acciones dañinas; entonces debo comprender que el Señor de la Muerte, no está interesado si he purificado mis acciones dañinas o no. Él tomará cualquier oportunidad para quitarme la vida. El Bodhicharyavatara dice:
El Señor de la Muerte, que es inconfiable,
No espera que las cosas sean hechas o deshechas
Aunque se esté enfermo o sano.
La duración de esta vida volátil, es inestable.
Entonces, si la fuerza de mi vida no puede ser confiable, debo confesar rápido, porque existe el peligro que pueda morir antes de haber purificado mis acciones dañinas. Si este es el caso, debo sentir arrepentimiento. Así, por estas tres razones, genero remordimiento por las acciones dañinas y las declaro y las purifico al frente de objetos especiales y otros. Así, purificando las acciones dañinas a través del poder del completo remordimiento, será como acercarse a un acreedor, cuando se ha pagado la deuda. En tiempos antiguos, Angulimala 117/, el malhechor que mató a 999 personas, obtuvo el estado de Arhat purificando todas sus acciones malignas, a través del poder del completo remordimiento. El Surleka de Nagarjuna dice:
Aquel que carece de guía propia
y luego posee la atención de la mente,
Es como la luna radiante que se libera de las nubes.
Por ejemplo, Nanda, Angulimala, Ajatashatru y Udayana 118/.
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Notas:
117 Ver apéndice A
La historia de Angulimala
El capítulo nueve discute la purificación de hechos malignos, a través del poder del remordimiento. En tiempos de antaño Angulimala, el malvado quien había muerto a 999 personas, alcanzó el estado de Arhat, purificando todos sus hechos malignos a través del poder del total remordimiento. „Las cartas a un amigo de Nagarjuna‟ dice:
“Aquel que está desprovisto de auto-guía
Y más tarde llega a poseer la omnisciencia
Es como una luna radiante libre de nubes.
Por ejemplo, Nanda, Angulimala, Ajatashatru y Udayana
La historia de Angulimala es como sigue:
Cuando Buda vivía en Shravasti, el gobernante allí era Segyal. Este tenía un ministro muy especial quien era experto en muchas y diferentes clases de conocimiento y que además era muy rico y poderoso. Su esposa era algo agresiva, no era suave, ni gentil. Sin embargo en cuanto su hijo fue concebido, se volvió muy gentil, compasiva y amorosa. El oráculo le señaló que este cambio se debía al poder de su hijo en su cuerpo. Así entonces, cuando el niño nació le dieron el nombre de Ahimsa (no-violencia). Al crecer Ahimsa demostró ser muy inteligente, talentoso físicamente, y un experto en diferentes habilidades. Su fuerza se equiparaba con la de mil personas. Era tan rápido que incluso podía atrapar a un pájaro de un solo salto.
En ese tiempo, había un profesor Brahmin altamente educado en muchos tópicos y quien tenía cerca de 500 discípulos. El ministro llevó a su hijo con el profesor para que este le enseñara todos los temas de estudio. La inteligencia de Ahimsa era tan poderosa que podía comprender en un día, lo que a otros les tomaba un año aprender. No le tomó mucho tiempo a Ahimsa volverse altamente educado. Su profesor estaba complacido y Ahimsa siempre estaba junto a él. La esposa del profesor se sentía poderosamente atraída por la belleza de Ahimsa y talentos físicos, pero ella no tenía ninguna posibilidad de hablar o de entablar algún tipo de relación con él.
Un día, un patrocinador del Brahmin, le pidió ir a su casa por tres meses junto a todos sus discípulos. El profesor le dijo a su esposa entonces, “Tenemos muchas cosas que hacer en casa, muchos trabajos se deben realizar, ¿ quien debería quedarse para ayudarte, mientras estoy de viaje?
La esposa dijo que debía ser alguien con gran conocimiento y habilidad en muchas áreas y sugirió que Ahimsa sería lo mejor. Así entonces, el Brahmin se dirigió a Ahimsa y le dijo, “te quedarás en mi casa y ayudarás a mi esposa. Haz todo los que ella te pida.” Y así el Brahmin y sus discípulos partieron.
La esposa pensó que ahora podría cumplir sus deseos. Muy pronto después habló con Ahimsa y le sugirió tener una relación con ella. Sin embargo, Ahimsa respetaba mucho a su profesor y pensando “ella es la esposa de mi profesor y no únicamente eso, sino que iría en contra de la tradición del Brahmin. Sería mejor morir antes de tener una relación con ella,” entonces Ahimsa rechazó la proposición.
Ella se sentía muy avergonzada y totalmente apenada con esto. Cuando el profesor, el Brahmin regresó con todos sus discípulos, su esposa rompió sus ropas, rasguñó sus rostro con sus propias uñas y se tendió en el suelo llorando. Cuando el profesor entró en la habitación y la vió en ese estado le preguntó de inmediato que había sucedido y ella le respondió: “Luego de tu partida, a Ahimsa lo envolvió un poderoso deseo, quiso quedarse aquí y tener una relación conmigo, y por supuesto yo no acepté su proposición, entonces con su gran fuerza me hizo esto.”
El Brahmin estaba enfurecido y pensó, “este Ahimsa es el hijo de un importante ministro, es muy educado y poderoso. No únicamente eso, no podría desafiar su fuerza puesta que esta es mayor que la de mil hombres. Sin embargo, trataré de usar un método especial para deshacerme de él.” Entonces se dirigió a Ahimsa y le habló con palabras muy corteses y delicadas, “tú eres uno de mis más cercanos discípulos, mi corazón está contigo, y como tú eres muy amable conmigo, tengo una enseñanza especial que no he impartido a nadie y que quisiera entregártela a ti. Si puedes practicarla apropiadamente, entonces sin duda renacerás como un dios en el reino de Brahma.” Ahimsa estaba tan encantado de escuchar estas palabras que se arrodilló, juntó sus manos a la altura de su corazón y dijo, “maestro, por favor otórgame estas enseñanzas especiales.”
El profesor le respondió, “Si dentro de una semana puedes cortar las cabezas de mil personas y cortar el dedo de cada una de ellas para usarlas como en un rosario alrededor de tu cuello, entonces, en esta vida verás el rostro de Brahma directamente. Inmediatamente después renacerás en el reino de Brahma.”
Luego de escuchar estas instrucciones Ahimsa tuvo algunas dudas y le replicó al maestro, “No es justo renacer en el reino de Brahma quitando la vida de estas personas.”
El maestro dijo entonces, “tú eres mi discípulo. Si no escuchas, ni llevas a cabo mis instrucciones, si no confías en mis enseñanzas, entonces no eres un buen discípulo y sal de aquí.” En ese momento el maestro clavó una espada en el suelo y la mente de Ahimsa se llenó de rabia, y el maestro puso la espada, la cual había conjurado con un mantra negro, en las manos de Ahimsa.
Ahimsa blandía la espada tan furiosamente que mataba a quien se le cruzara por el camino. De cada muerto cortaba un dedo para su rosario que colgaba alrededor del cuello. Así entonces, fue llamado “Angulimala el del rosario de dedos”.
Corrió de un lugar a otro y en el lapso de una semana había matado a 999 personas. Todos corrían para protegerse de él, lo que lo imposibilitaba de encontrar a la última persona para completar las 1.000.-
Durante estos siete días, Angulimala no comió, ni bebió. Su madre estaba abrumada con gran compasión al pensar que no había comido nada, entonces comencé a llevarle comida y algo de beber. La vio venir desde la distancia y pensó, “no hay nadie alrededor, quizás podría matarla a ella.” Así entonces, al verla corrió hacia ella.
Ella dijo, “hijo, tú debes servir y honrar a tu madre. No es correcto matar a tu madre, es un crimen odioso que te causará un renacimiento en el reino de los infiernos, ¡ no es así?”
“Pero yo tengo instrucciones de mi maestro de matar 1.000 personas en una semana, esto creará la causa para que yo renazca en el reino de Brahma. Ahora me falta un solo dedo y por lo tanto debo matarte.”
La madre le respondió, “en lugar de matarme, solo toma uno de mis dedos, ¿es eso posible?”
Durante esta negociación, el Buda omnisciente, la encarnación de la compasión, el todo presente, realizó que este era el momento de ayudar a liberar a esta persona. En un momento el Buda emanó como un monje que caminaba cerca de Angulimala.
Al ver al monje, Angulimala pensó, “en lugar de matar a mi madre podría matar a este monje” así entonces se apresuró y corrió detrás del monje, quien caminaba tranquila y suavemente. Sin embargo, sin importan cuan rápido Angulimala corría detrás del monje, no podía alcanzarlo y el monje se alejaba aún más. Al notar esto, Angulimala le gritó, ““oye monje! Espera por mi!” Desde la distancia el monje respondió, “te he esperado, pero tu sigues corriendo.”
Angulimala gritó nuevamente, “¿a qué te refieres – que estabas esperando y que yo seguía corriendo?
El monje replicó, “todos mis órganos de los sentidos están sobre estimulados debido a mi concentración meditativa. Y únicamente vivo en estado de paz. Debido a las instrucciones malignas de tu maestro, tu mente se encuentra completamente confundida y engañada y por lo tanto no está estable. Día y noche te apresuras a quitar vidas y a crear acciones no virtuosas inconcebibles.”
Al momento de escuchar esas palabras Angulimala se dio cuenta de su significado. Arrojó la espada al suelo e hizo postraciones desde la distancia, diciendo “tomo refugio en ti.”
El monje se acercó y volviendo a manifestarse como Buda, - marcado por todos los magníficos signos – irradiando luz, lleno de dignidad. Así entonces, Angulimala tuvo la oportunidad de ver al Buda directamente. En ese momento desarrolló tal confianza y devoción que se arrepintió de todos sus hechos desde lo más profundo de su corazón y confesó todas sus acciones no virtuosas.
El Buda lo llevó al templo y le dio vastas y profundas enseñanzas de acuerdo a sus capacidades mentales. Angulimala logró realizaciones a través de estas vastas y profundas enseñanzas y al tener confianza en el Darma, le pidió al Buda si podía ordenarlo monje. Buda le dio la bienvenida.
Angulimala, se rapó la cabeza, se convirtió en monje y se dirigió a Shravasti a un retiro. Al recibir todas aquellas enseñanzas y debido a su gran remordimiento y a su confianza en el Buda y sus enseñanzas, logró purificar completamente todos los karmas negativos que había creado al matar a 999 personas. Eventualmente alcanzó el estado de Arhat.
Esto completa la historia de Angulimala.
https://www.budismolibre.org/docs/sutras/Gampopa_Preciosa_Ornamiento_liberacion.pdf
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La Historia de Angulimala:
Había un hombre que estaba casi loco, un asesino loco. Había hecho la promesa de que mataría a mil personas, nada menos que eso, porque la sociedad no lo había tratado bien. Se vengaría matando a mil personas. Y de cada persona asesinada se llevaría un dedo y haría un rosario para colgar en su cuello, un rosario de mil dedos. Debido a
esta promesa lo llamaban Angulimala: el hombre con un rosario de dedos.
Había matado a novecientos noventa y nueve personas. En cualquier lugar en que la gente se enteraba que Angulimala estaba cerca, nadie se movía, el tránsito se detenía. Y luego se le hizo muy difícil encontrar ese último hombre, y sólo necesitaba un hombre más para cumplir su promesa.
Buda se hallaba en un bosque cercano y la gente de las aldeas fue a él y le dijo: '¡No vayas!" Angulimala está ahí, el asesino loco. No lo piensa dos veces, sólo mata. No va a tener en cuenta el hecho de que tú seas un Buda. ¡No vayas por ahí! Hay otro camino...'
Pero Buda dijo: 'Si yo no voy, ¿entonces quién irá?... El es un hombre, me necesita. Tengo que arriesgarme, o me matará o yo lo mataré'. Buda fue. Aún sus discípulos más próximos que habían dicho que permanecerían junto a él hasta el final, comenzaron a quedarse detrás. ¡Esto era peligroso!
De modo que cuando Buda llegó a la colina donde se hallaba Angulimala sentado sobre una roca, no había nadie detrás de él, estaba solo, todos los discípulos habían desaparecido. Angulimala miró a este hombre inocente, semejante a un chico, tan hermoso que aún él, un asesino, sintió compasión por él. Pensó: 'Este hombre no parece darse cuenta de que estoy aquí, nadie viene por este camino'. Y entonces
pensó: 'No es bueno matar a este hombre. Lo dejaré, puedo encontrar a otro'.
Le gritó a Buda: '¡Regresa! Detente allí y regresa. No dés otro paso.
Soy Angulimala, y éstos son novecientos noventa y nueve dedos y necesito otro dedo más. Aún si viene mi madre por aquí la mataré y cumpliré mi promesa. No te acerques, soy peligroso. Y no soy un creyente en la religión... tú puedes ser un buen monje, quizás un gran santo, pero a mí no me interesa. Tu dedo vale tanto como el de cualquier otra persona. No des un solo paso más o te mataré.
¡Detente!' Pero Buda seguía acercándose. Entonces Angulimala pensó: 'O este hombre es sordo o está loco'. Nuevamente gritó: '¡Detente! No te muevas'.
Buda le dijo: 'Me detuve hace mucho tiempo. No me estoy moviendo, Angulimala, tú te estás moviendo. No hay ninguna meta para mí... y cuando no hay motivación, ¿cómo puede producirse el movimiento? Tú te estás moviendo, y yo te digo a ti: ¡tú detente!'
Angulimala comenzó a reírse. 'Eres realmente un tonto o estás loco', le dijo. 'No sé qué tipo de hombre eres'.
Buda se acercó más y le dijo: 'He oído que necesitas un dedo más. Por lo que a este cuerpo respecta, mi meta ya está cumplida, este cuerpo ya no sirve. Puedes usarlo, puedes cumplir tu promesa. Corta mi dedo y corta mi cabeza. He venido a propósito, porque es ésta la última
oportunidad de usar mi cuerpo de algún modo'.
Angulimala le dijo: 'Creí que yo era el único loco por aquí. Y no intentes nada, aún puedo matarte'.
Buda le dijo: 'Antes de matarme, cumple un pedido sólo el deseo de un hombre antes de morir: corta una rama de este árbol'. Angulimala golpeó su espada contra el árbol y una gran rama se desplomó.
Entonces Buda le dijo: 'Sólo una cosa más: únela nuevamente al árbol'. Angulimala le dijo: 'Ahora sé perfectamente que estás loco.
Puedo cortar pero no puedo unir'.
Entonces Buda comenzó a reírse y le dijo: 'Cuando sólo puedes destruir y no puedes crear... no deberías destruir, porque la destrucción la pueden hacer los niños, no hay ninguna valentía en ello... Un niño puede cortar esta rama, pero para unirla es necesario un Maestro. Y si ni siquiera puedes unir una rama al árbol, ¿qué hay de las cabezas humanas? ¿Alguna vez lo pensaste?'
Angulimala cerró los ojos y le dijo: 'Llévame por ese camino'. Y se cuenta que en ese momento alcanzó la iluminación.
Una persona que tiene la energía para volverse loco, también tiene la energía para ser un iluminado; es la misma energía, sólo la dirección ha cambiado. Si no puedes ser creativo, la energía se volverá destructiva.
La Semilla de Mostaza
pp. 137-142
http://irenerettig.ar.tripod.com/almamundo/id9.html
http://irenerettig.ar.tripod.com/almamundo/id9.html